Hayate despertó del profundo sueño que le había provocado el haber estado con Sara durante la mañana, apenas abrió los ojos y quedó pensativo. Una sensación de alegría se entremezclaba con la ausencia de Jade. Ese rato lo tomó para recordar sus momentos juntos, hasta poco antes de ausentarse mutuamente, sin decir nada, sin hacer ruido, sin mediar palabras. A pesar de extrañarse profundamente en el fondo, ambos tenían claro que era necesario mantener dicha ausencia, necesitaban crecer.
Jade, por su parte, caminaba por la calle a pleno amanecer, siendo acompañada solo por su mochila con su uniforme de escuela, anhelando la comodidad de su hogar (que ya es de imaginar). La lluvia no la detenía de continuar avanzando.
-Puedes escoger entre quedarte a vivir aquí, rodeada de placeres y excesos, compartiendo una vida con Gael y conmigo. O de lo contrario las puertas están abiertas para tu propio destino-
Recordaba las palabras de Mercedes mientras avanzaba <<-Fue tentadora la idea de quedarme con ella, pero soy consciente de que eso no es lo mío, quiero seguir explorándome a mí misma y descubrir las cosas que tengo para dar->>. Llegó hasta el edificio, subió por las escaleras hasta llegar a su apartamento. Como de costumbre, sus padres se encontraban viajando. <<-Necesitaré una ducha, me siento sucia->>. Desnudó su cuerpo por completo antes de ingresar a la tina.
Permaneció allí, con la mirada hacia arriba, recordando los momentos más felices de su niñez. Sonreía. Cerró sus ojos hasta quedarse dormida.


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