-¿Cómo te sientes?-
-Un poco rara, lo reconozco-
-Ay chiquilla, deberás irte acostumbrando porque suelo hacer estas cosas muy seguido-
-¿Por qué lo haces Mercedes?-
-Déjate de preguntas estúpidas y disfruta de lo que tanto te doy-
-Pero no me has dado descanso desde que me vine a quedar aquí-
Mercedes la miró, sonrió y guiñándole el ojo le responde:
-A decir verdad, ese es mi ritmo con Gael, hay muchas cosas que no conoces de nosotros... A veces ofrezco mis servicios como escort y la paso muy bien-
-¿Y Gael?-
-A él no le preocupa tanto, tenemos un acuerdo acerca de eso... Sin embargo a él le gustan mucho las señoras insatisfechas-
-¿Gigolo? -
-Algo así-
-¿Eso fue lo que Hayate Sama nunca te aceptó?-
-No chiquilla... Mi relación con él tuvo otra suerte. Es más, yo ni siquiera pensé convertirme en esto cuando era su novia-
-Entonces qué fue lo que sucedió-
-Eso deberás averiguarlo tú misma, yo no voy a ser tu madre sustituta-
Recordó entonces los sucesos de la noche anterior.
...
Estaba tan concentrada pintando que apenas podía escuchar los sonidos sicalipticos provenientes de la habitación de Mercedes. A pesar de dormir con ella, esa noche prefirió evitarlo debido a la presencia de su novio Gael.
Sorpresa fue para ella ver entrar a Mercedes junto a su novio, invitándola a unirse a su ritual de excitación. Jade se debatía entre el instinto y la razón, más sus ganas de explorar permitieron le unir su frecuencia con la de ellos, haciendo parte del vínculo que estos dos tenían.
Mercedes fue quien inició todo, desvistiéndola de pies a cabeza, tocándola, provocándole deseos sucios. Jade, que estaba entre la fuerza y el deseo, dejó que el juego continuara.
-¿Quieres que invitemos a Gael?-
Jade abrió sus ojos, mostrando sus nervios ante una posible desfloración. Mercedes lo notó, pero no hizo caso a sus súplicas.
-Puedo ofrecer otras cosas, pero eso que me pides es imposible-
-No me digas que aún eres virgen-
Jade no respondió.
-Ante tu silencio creo que yo sí disfrutaré con mi amado-
Se acercó a Gael, tomándolo de la corbata, le dio un cálido beso mientras él rozaba con sus dedos todo su cuerpo. Jade solo era testigo de aquella escena. Intentaba por un momento no hacer parte pero era tal la presión que Mercedes ejercía sobre ella que poco a poco fue cediendo, hasta llegar al borde de ser desvirgada. Grata fue la sorpresa al descubrir la realidad vivida por Jade.
-No eres virgen- Comentó Gael.
-Es imposible... ¿Cómo es que...? No entiendo- Dijo Mercedes, sorprendida por las palabras de su novio.
Entre risas y excitación Jade pudo sacar su as bajo la manga.
-Hay secretos que es mejor no conocerlos-
...
-Puedes escoger entre quedarte a vivir aquí, rodeada de placeres y excesos, compartiendo una vida con Gael y conmigo. O de lo contrario las puertas están abiertas para tu propio destino-
Jade sonrió.


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