sábado, 10 de marzo de 2018

Pintando Fantasias II (La Carta de Hayate)




Se que ha pasado mucho tiempo, tal vez pienses que me he olvidado de ti, que no me importas en absoluto, o que no te considero importante en mi vida. Tal vez sea cierta mi larga ausencia, y apenas es comprensible el hecho de que pase a segundo plano en los planes de tu vida. No te lo reprocho, tienes todas las razones para tomar tu decisión. 

No quiero armarte un drama, ni que pienses que soy dramático, solo quería desahogarme esto que tengo guardado y que necesito decírtelo para estar mejor conmigo mismo. 

Para mí ha sido difícil llegar a esta edad y solventar mi situación económica, llevo varios años así, tal vez para unos es fácil, para mí no ha sido tan sencillo. Y ese factor me ha sido clave al momento de relacionarme con el sexo opuesto, a tal punto de no relacionarme con nadie, con ninguna. No tengo dinero para invitarte a salir o para comprarte un detalle, independiente de que tú tengas tu salario y puedas comprarte tus propias cosas, no puedes sembrar en una tierra si no tienes los insumos para cultivarla. En eso soy sincero conmigo mismo y no te ofrezco más allá de lo que tengo. Soy esa persona incondicional, siempre podrás contar conmigo si lo necesitas pero no me pidas más de allí porque se que en estos momentos no tengo para ofrecer más que unas palabras sinceras y mi compañía incondicional.

Ya tendré el tiempo para contarte de mi vida, y si la vida me da la oportunidad espero que no sea demasiado tarde para que nos tomemos un café... 

lunes, 26 de febrero de 2018

La historia de Mark (Capitulo IV)


Saliendo del salón, Mark apenas entra a la oficina principal a firmar el libro de asistencia y se retira sin mediar palabra. Ya bajando las escaleras Mark es abordado por una de sus alumnas, se trata de Alejandra; de 19 años, una de sus estudiantes más antiguas (3 semestres) pero también con la que más solía hablar después de clase.

-Profe Mark-
-Hola Alejandra, no te vi hoy en clase ¿Qué pasó?-
-Estaba en una capacitación para iniciar las prácticas dentro de la universidad-
-Te entiendo, esperemos que todo te salga bien-
-Así es profe, y cuénteme ¿Cómo estuvo la clase de hoy?-
-Pues lo normal, les di una pequeña lección de vida, como siempre hago a principios de semestre-
-Tú y tus historias...-
Mark miró al reloj y aceleró un poco el paso.
-Vaya, ya es un poco tarde-
-¿Qué vas a hacer luego?-
-Lo más probable es que me vaya de pesca, aprovechando que todavía no es medio día-
-Profe, usted por lo visto no cambia. Cuando no es la música es la pesca-
-Y si no son esas dos, me estoy tomando un café o granizado en cualquier Juan Valdés de la ciudad, fumándome unos cigarros y escuchando música sin que nadie me moleste-
-Ojalá y eso cambie algún día, para ese día espero y podamos salir y tomarnos algo juntos-
-Alejandra...-
-De hecho, yo se que por su estilo de vida es casi imposible, para un MGTOW no existe la amistad entre un hombre y una mujer, aunque eres todo un caballero con las pocas mujeres a quienes le das confianza... Pero no te preocupes Mark, yo no estoy aquí para arrebatarte nada, mucho menos para buscar una relación con nadie, solo que eres de esas pocas personas a quienes quiero mantener en mi vida por todas las cosas positivas que pueden aportar a la mía. Este es mi último semestre con usted y bueno, no quiero que perdamos el contacto, tranquilo que yo no te voy a acosar ni nada por el estilo. Solo quiero que sepas que aquí tienes una amiga si en algún momento necesitas desahogarte.-

Mark la miro y sonrió, tocó el hombro de Alejandra y acarició su pelo en señal de cariño, sacó de su bolsillo una chocolatina y se la regaló. Ella solo sonrió y dio las gracias. Mark en el fondo sabía que Alejandra era sincera, aunque había muchas razones para que este no se abriera fácilmente.

-Algún día tendré el tiempo para contarte de las razones que tengo para ser como soy-
-Solo espero que durante ese tiempo podamos seguir en contacto-
De nuevo sonrió y acarició su cabeza en señal de cariño, la miró y le dijo:

-Te veo la próxima clase-

 




viernes, 19 de enero de 2018

La historia de Mark (Capítulo III)





No había tecnología tan avanzada durante mis inicios y tener un instrumento propio salía costosísimo, así que debíamos aprovechar los que nos prestaban en la escuela. Para ese entonces la educación pública se quedó sin recursos y de allí derivó un paro nacional donde los más perjudicados fuimos los estudiantes, estuvimos 3 meses sin recibir clases y cuando volvimos nos habían quitado la asignatura de música. Yo me tenía que conformar con escuchar a tres de mis primas tocar sus flautas. Mientras ellas no estaban yo aprovechaba y tomaba prestadas sus flautas (Sin que se dieran cuenta). Desde ese momento supe que tenía habilidades para la música...
Terminó su discurso y luego se sentó en su escritorio, sus estudiantes lo miran atentamente y una que otra enamorada le guiñaba el ojo. Jóvenes entre los 18 y 25 años, que se decidieron por seguir una carrera musical. Mark poseía habilidades para la música, algo que lo ayudó a explotar su inteligencia musical enseñando a otros a manejar instrumentos como la guitarra, el piano y la flauta en una sola asignatura. Trabajaba para una institución universitaria muy conocida a nivel nacional. Su rutina no era diaria, pero los 5 días de trabajo a la semana le daban al mes lo suficiente para suplir sus necesidades y de vez en cuando darse unos lujos.

Su estilo de vida y sus ideas eran motivo de admiración de muchos de sus estudiantes y compañeros de trabajo, aunque también era objeto de críticas algunas veces. Mark optaba solo por estar tranquilo y dar lo mejor de sí en el momento indicado.

-¿Alguien tiene alguna pregunta?-
Preguntó Mark al finalizar su discurso. Una joven llamada Adriana levanta su mano, él la mira y le da la palabra.
-¿Esto en qué nos va a beneficiar? Yo vine a tocar un instrumento, no a escuchar un discurso personal-
Todos quedaron mirando a la joven de cabello negro, ojos miel y curvas exorbitantes; Adriana, una joven de 19 años, producto del matrimonio de una pareja de comerciantes dueños de unos restaurantes muy conocidos en la ciudad, conocida también por sus habilidades para el piano. Mark Sonrió y le dijo:
-Muchos de ustedes han vivido llenos de comodidades, algunos tienen la facilidad para adquirir instrumentos musicales y acceso a internet, otros vienen de una familia de músicos, sin embargo se quejan de no tener recursos suficientes para aprender. Utilizo mi historia como ejemplo para hacerles ver que la limitación la colocan ustedes mismos, nadie más. Todos están aquí porque poseen inteligencia musical, yo estoy aquí para enseñarles a desarrollar esa inteligencia musical. Ahora te hago una pregunta Adriana: Si yo llegué hasta aquí pese a no tener los recursos suficientes ¿Tú que los tienes hasta dónde quieres llegar?-

Justo en ese instante la clase finalizó.



jueves, 15 de diciembre de 2016

La historia de Mark (Capítulo II)


Mark se despertó por el sonido de su teléfono celular, era Julio, su mejor amigo quien lo convidaba de vez en cuando a fumarse un porro (de marihuana) mientras compartían sus vivencias. Julio, padre de dos niñas y el mejor amigo de Mark en la juventud. Más que un amigo, lo llamaba compadre, por todos los momentos en los que se habían acompañado.

Cuando Mark escuchó el sonido de la motocicleta, supo que había llegado.

-¿Cómo está todo hermano? Hace tiempo no nos parchamos-
-Muy cierto Julio, hemos estado distantes por nuestros compromisos, dime ¿Cómo te tratan tus tres mujeres en casa?-
-Hasta el momento todo muy bien, gracias a Dios. Hay dificultades, como todo, pero siempre dispuestos a superarlas-
-Tal vez para ti es fácil, pero tu sabes que yo no desgasto mi tiempo en situaciones que representen un desgaste emocional muy grande-
-¡Ay viejo Mark! Tú nunca vas a cambiar-

Se colocó el casco y chaleco, se subió a la moto y emprendieron su viaje.

-¿A dónde iremos esta vez?- Preguntó Julio.
- Tubará City-
-No es una mala idea, allá tendremos más espacio para fumar-
-Seguro-

El plan era el mismo de siempre, sacar unos porros y fumar entre la brisa y el monte, buscando la tranquilidad constante que los caracterizaba. Mark desde muy joven había abrazado la filosofía del M.G.T.O.W. (Man Going Their Own Way, que en el idioma español traduce: Hombre que va por su propio camino). Esa filosofía de vida fue la que lo ayudó a encontrarse a sí mismo como ser humano, sus malas relaciones en el pasado lo hicieron una persona fría y ensimismada pero nunca perdió su esencia y su ser, su estilo de vida bohemio, su amor por la naturaleza, la música y las artes, las cuales dominaba como si se tratase de un juego de niños.

Julio, en cambio tenía el equilibrio de tener una esposa feliz con la cual tenía dos hijas  y ambos trabajaban por su bienestar mutuo. Él significaba mucho en la vida de Mark, ambos eran como compadres, llevaban muchos años conociéndose y siempre estaban en las buenas y las malas.

-Mark ¿Hace cuántos años nos conocemos?-
-Los suficientes como para darme tu sermón del día-
-Sabes, no es cualquier sermón, es sobre tu futuro. Mark, ya vas pisando el tercer piso, no tienes 20 ni 25, son 30 años que has disfrutado solitariamente y haciendo lo que te place pero debes saber que es hora que construyas tu propia familia, no siempre la soledad es el mejor camino-
-En menos de una semana dos personas importantes en mi vida me han hablado de lo mismo, no se el propósito de esto pero prefiero no tocar ese tema-
-Yo se que te da un poco duro hablar sobre esto pero es importante que lo sepas, muy en el fondo sabes que tienes esa necesidad: de tener una pareja estable con quien puedas construir un hogar. No te engañes. Sabes bien que no soportas esa soledad en la que vives-

Muy en el fondo, Mark sabía que era cierto. Sus malas experiencias en la juventud lo hicieron dejar a un lado el tema del sexo y las mujeres para dedicarse a su crecimiento personal, el cual lo logró consolidar en el mundo de la radio y el servicio al cliente. Y es que hasta en su trabajo los compañeros insistían en que debía tener una pareja con quien poder compartir.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

La historia de Mark


El reloj marcaba las 4 de la tarde, la corriente en el río Magdalena se movía al ritmo de las brisas del mes de Enero. Habían estado pescando desde la mañana; Una actividad de Mark disfrutaba al máximo, era su hobby favorito. También alimentaron a los perros del mismo monte y habiendo preparado una fogata se dispusieron a cocinar el pescado producto de la pesca. Karín, su hermano siempre había soñado con ir a pescar al lado de su hermano 10 años mayor, hacía tiempo no pasaba un rato con él, los compromisos de Mark se hacían mayores y su trabajo a duras penas le daba tiempo para descansar, sin embargo siempre sacaba un espacio para él mismo.

-¿Sabes algo Mark?-
-Dime-
-Hace tiempo que no hablamos de nuestras vidas, te la pasas en ese empleo que tienes y te ha ido excelente, yo me alegro mucho por ti y por tu éxito. Extraño aquellas épocas en donde pasabas mucho tiempo con nosotros (su mamá y su otro hermano) pero ya que estoy grandecito entiendo que tú más que nadie necesita su espacio y vaya que has conseguido ese lugar en tu vida pero ¿Y tu pareja para cuándo?-
-¿Qué tienes para contarme hermano?-
-Más que contarte, tengo algo que preguntarte-
-Espero que no sea sobre lo que estoy pensando-
-¿Por qué lo dices?-
-Porque sabes que es un tema que no me gusta tocar-
-Mark, tú sabes lo mucho que me preocupo por ti, se que has pasado por momentos duros y que te han hecho madurar en la persona que eres hoy, eres un tipo exitoso, a todo mundo le caes en gracia, yo quisiera tener un poquito de tu personalidad al menos. Eres una persona muy inteligente y sabes crear soluciones a situaciones complicadas, puedes sobrevivir en el mundo solo o en compañía. Pero creo que ya has estado mucho tiempo solo...
-No vengas otra vez con lo mismo, sabes que no quiero tocar ese tema-
-Mark, entiendo que te de muy duro hablar de esto, para ti no ha sido fácil afrontar el tema de las mujeres, aún habiendo tenido tantas parejas mientras fuiste adolescente-
-Eso es cosa del pasado, hasta cierta edad manejé ese tema pero luego me dediqué tiempo a mí mismo y a realizar mis proyectos de vida-
-¿Y qué esperas para conseguir una persona con quien compartir momentos? Mark, tienes 30 años y estoy seguro que llevas mucho tiempo que no compartes con una mujer, alguien que te respete como ser humano, que te entienda, que esté contigo en las buenas y las malas-
-Ese es el problema, hay muchas interesadas...-
-¡No hablemos de ellas! tú necesitas de una mujer en tu vida, estás en la mejor edad para conseguirla, no debes desesperarte pero tampoco asumas esa actitud de indiferente porque se que en lo más profundo de ti, tú deseas encontrar a alguien, piénsalo: tienes 30 años y llevas mucho tiempo solo, la soledad prolongada no es muy buena que digamos-

La sinceridad en las palabras de su hermano hicieron que cayera en una profunda reflexión que se prolongó durante varios días. Mirando fijamente al techo de su cuarto, el reloj las 12:00AM, Mark lo ve fijamente mientras su mente proyecta los recuerdos de un pasado amoroso frustrante, está sentado en el sofá. Se levanta bruscamente y se dirige a su bar favorito.

Mark llega al bar, se acomoda en su sitio favorito, se toma su cerveza y mira a su alrededor con desinterés, mientras en el fondo suena la canción LOVE IS ALL YOU NEED (de 220Volt). Saca un cigarrillo y lo enciende. Una hermosa joven, de unos 25 años, lo mira desde muy lejos mientras se termina de beber una copa de margarita. Mark ni siquiera se daba cuenta de ello, la mujer lo mira con mucha curiosidad, pero le decepciona el hecho de que él no se dé cuenta que lo está mirando. Ella, caminando hacia él se acerca y lo mira a los ojos, Mark la ve fijamente.


-¿Nos conocemos?-
-Tal vez- le contesta.
-¿Desde cuándo nos conocemos?-
-Así no se trata a una mujer.-
-Lo siento…-
-¿Cómo te llamas?-
-Mark.-
-Qué nombre tan extraño.-
-Muy común en América anglosajona.-
-Por la forma en la que me tratas pareciera que nunca hubieras tratado con mujeres.-
-Sí lo he hecho…-
-Y se decepcionan de ti enseguida.-
-Lo dices con tanta seguridad que pareciera que fuese cierto.-
-Pues te portas como todo un patán.-
-Lo siento, es que ando algo…-
-Algo qué.-
-Algo pensativo últimamente.-
-Cuéntame, quiero escucharte.-

Mark la mira sorprendido, la mujer se acerca mucho más a él.

-Hace días mí hermano menor me dijo algo muy cierto.-
-¿Qué te dijo?-
-Me dijo que… ¡un momento! No sé lo que estoy diciendo.-

Mark se levanta de la mesa y sale del BAR, la mujer va tras él.

-Oye, espera un momento ¿qué te pasa?-
-No puedo contarte esto, en serio.-
-Si no quieres contármelo no lo hagas.-
-¿Sabes algo? Eres muy insistente-

Al mirar hacia el cielo y ver la luna llena, mira fijamente a Mark, se le acerca y le dice:

-Mark, me llamo Kaori y quiero conocerte bien, se te nota que eres una persona muy interesante, desde muy lejos me di cuenta.-
-Apenas me viste hoy.-
-Yo no necesito de tiempo para conocer bien a alguien, eres una persona muy interesante, tienes mucho para dar, solo que tienes una coraza encima, algo que no deja conocerte bien.-
-Caminemos un poco.-
-Me parece bien.-

Mientras van caminando sostienen una agradable conversación, Mark a pesar de su frialdad tenía capacidad para hacer sentir cómoda a cualquier mujer, incluso conversando solamente.  Kaori se sonríe, el brillo de sus ojos da a entender su gran interés por conocer más de Mark, mientras tanto él no para de fumar, su mano sigue empuñando una lata de cerveza, es por la ansiedad.

El reloj marca las 3:00AM, Mark lleva a Kaori hasta la puerta de su casa, se fuman sus últimos cigarrillos antes de despedirse.

-Mark, me he divertido mucho esta noche contigo, hacía mucho que no salía a caminar con alguien hasta tarde.-
-Espero que nos volvamos a ver.-
-¡Claro que nos volveremos a ver! Me regalas un número en donde te pueda llamar, para que en otro día libre podamos encontrarnos y salir nuevamente.-
-Está bien.-

Kaori anota el número de celular de Mark y se despide de él dándole un beso en la mejilla (por poco se lo da en la boca).

Es de madrugada, Mark regresa a su casa, se sienta en el sofá, enciende un cigarrillo y recuesta la cabeza en el espaldar del mueble mientras sus labios pronuncian el nombre de KAORI.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Los malaventurados no lloran (PXNDX)


Con algunos errores pero la misma intención... Espero que lo disfruten

viernes, 10 de octubre de 2014

Pintando Fantasias II (XV)


Si diez mil veces me tocara sentarme a desahogar lo que por ella siento, diez mil veces lo haría una y otra vez, pero ya es tarde para pensar en ello...

No quiero odiarte, porque te estaría haciendo importante, pero ya no quiero que me importes, no quiero saber de ti, no quiero sentir esto por ti. Sácame de tu vida, de tus pensamientos, borrame de tus comentarios, hazme invisible, demuestra claramente que no te intereso, que tus palabras sean consecuentes con tus acciones.

Lárgate, no quiero saber más de ti, no mereces mis obras, no mereces mis sentimientos, no mereces mis líneas llenas de tantos recuerdos. Deja que yo asuma mis errores cometidos, vete lejos de mi cabeza. 


-Duele amar y no ser correspondido, pero duele aún más sufrir por alguien que no merece si quiera estar en tus pensamientos. Creo que solo queda despedirme de ti, ya no hay más que decir-


sábado, 27 de septiembre de 2014

Pintando Fantasias II (XIII)


Muchas veces me he sentado a debatir el mismo tema; amamos, sonreímos, lloramos, sufrimos y así con todo nos queda tiempo para ser felices. De tantas aventuras vividas, eres sin duda la mujer a quien yo amo, ya de eso... no hay pregunta alguna.

Sara, cada momento a tu lado es mejor que el anterior, siempre estás allí de manera incondicional, cuidas de mi como ninguna, que lo único que me queda es compartir mi vida contigo, es eso lo que me da fuerzas para seguir adelante, tu lugar no lo ocupa nadie, solo tú.

Eres mi vida, mi arte...

Sin ti mi vida es tan insignificante, aunque me cueste reconocerlo, no quiero compartir ni vida junto a nadie más, quiero compartir mi vida contigo solamente, no importan los años que nos llevemos.

Sara, cuánto daría por estar siempre a tu lado, se que lo sabes, de eso no tienes dudas...

...

-No puedes compararlas a las dos, porque son personas distintas; una es con quien comparto mi vida, Sara, que es la mujer que amo-
-¿Y Jade?-
-A pesar de no poder estar juntos, tampoco podremos estar distantes-

Pintando fantasias II (XIV)


-Aún no entiendo cómo llegamos a estas instancias, solo puedo decirte que asumo mi culpa en todo este rollo-
-Hayate Sama, tú no eres el único culpable aquí...-

Recordaba aquellas últimas palabras que cruzaron antes de convertirse en los peores enemigos, dos almas llenas de odio y resentimiento mutuo, cada uno por causas distintas. Hayate tenía claro que Jade había tomado un rumbo distinto, que necesitaba vivir todo aquello que ya él había vivido, sobre todo su crecimiento personal y espiritual.

-Sara fue el motivo de nuestra distancia, sin embargo... es ella la razón por la cual no quiero dejarte escapar, aunque sepa que nuestras vidas tomen caminos paralelos, aunque intente restarte importancia ¡¿Acaso no lo entiendes?!-
-Entiende tú de una buena vez, que si me tocara pasar el resto de mi vida tratando de que me perdones lo haría, pero ahora tengo que asumir las consecuencias de mis actos ¿Qué tanto te cuesta entender que comprendo cómo te sientes y por tanto hago lo que creo que es conveniente para ti?-
-Sí claro, tú no sabes lo que he vivido-
-Solo eres una culicagada, crees sabértelas todas pero no sabes nada de la vida, niñata-
-Respétame hazme el favor-
-Pídeme respeto cuando lo merezcas-

El tono iba subiendo a la par de las palabras desatadas por sus iras contenidas.

-Eres un estúpido, nadie me falta el respeto, mucho menos un desocupado como tú-
-Sí claro, mis obras se pintan solas ¿Quién de los dos ha llegado más lejos? Respóndeme, a ver-
-No me interesa, no quiero escucharte, no vale la pena discutir con un idiota como tú-
-Ok, entonces cierra la puta boca y lárgate de aquí, apártate de mi vista, culicagada-
-¡Imbécil!-
-¡Bastarda!

Aquellas palabras volvieron a llenar de lágrimas sus ojos, Hayate recordó aquella última vez que le había dicho esa palabra (bastarda) a Jade, sin embargo esta vez no sintió remordimiento alguno.

...Todo pudo haber sido distinto; muchas veces me lamenté en silencio, me di latigazos de culpabilidad por haberla llamado bastarda, se me fue la mano esa vez con ello. Sin embargo ella misma tomó a burla aquellas disculpas sinceras que le había pedido luego del altercado, no soporté más que se burlaran de mí. Jade, lo siento...

martes, 13 de mayo de 2014

Malentendido


Será una historia sin inicio, sin final. Lena de dudas, de desilusiones, dejando un sabor amargo, momentos para olvidar. Lo que por amnesia culpa del alcohol, dejó un sinsabor de esta simple historia, cargada de desengaños, especulaciones, de historias que ocultar. Sus miradas tan distantes entre sí, sus pensamientos disonantes, sus edades, estilos de vida solo por mencionar algunas de las cosas que los diferenciaba en todo. Lo único que les unía era ese exótico gusto por lo prohibido, plantado en la pacha-mama, que les hacía volar, conectarse con otros lugares de sus mundos tan opuestos; fue aquello que enlazaba su único vínculo, sin más que mencionar, sin decir más.

-¿Qué tienes pensado hacer?-
-Si por un malentendido esto empezó, por un malentendido habrá de terminar-
-No seas tan duro contigo-
-No quiero construir una amistad a base de malos entendidos, hay que darle vuelta a la página-
-Yo no quiero, pero respeto tu decisión-
-De mi hay un mundo que todos desconocen-
-Solo seamos amigos, no le veo nada de malo-
-No podemos, soy una persona de pocas amistades, me es imposible tener amigas, no las puedo tener-
-Pero ¿Por qué dices eso?-
-Es mi manera de ver las cosas, me es complicado tener amigas, más por mi manera de ser-
-Qué mal por ti-
-Su vida es la misma conmigo o sin mí, por ello si por tanto tiempo estuvimos sin conocernos habrá más tiempo donde nuestras vidas sean ausentes-

Su silencio expresaba el descontento que él mismo notaba en ella, a la final sabía que sus intenciones eran no sentirse culpable de aquel malentendido que los había acercado. A ella le costaba aceptar el alcance de sus acciones culpa del alcohol, maldito en aquella situación, aquel momento, que dejó para él un sinsabor y a ella una simple historia banal, que pronto quedaría en el pasado...