Volver a verse fue inevitable, con sus mentes más lucidas se sentaron a compartir sus experiencias durante los casi tres meses que permanecieron ausentes. No querían hablar de lo mucho que se extrañaban. Sin embargo, no querían verse al rostro. Jade y Hayate, sentados en las escaleras, no sabían qué decirse, mucho menos qué hacer.
...
Esa mañana:
Abrió los ojos y se dio cuenta que había pasado más de una hora desde que entró a la ducha, se levantó de la tina y dirigió se a su habitación. Encontró todo intacto. Le decepcionaba la idea de saber que sus padres pasaban todo el tiempo de viaje, tenía mucho tiempo que no los veía, desde antes de irse a casa de Mercedes. <<-Cómo quisiera que al menos me hicieran una llamada para saber como estoy->>.
Terminó de vestirse y se sentó en el sofá. Tocaron a la puerta y pensó <<-¿Quién será->>. Salió a atender y quedó sorprendida...
-Hayate Sama...- Con voz susurrada no pudo contener la emoción que sentía al verlo después de mucho tiempo.
Hayate no ocultó su emoción al verla, que lo primero que hizo fue tomarla y darle un fuerte abrazo.
Jade correspondió a sus brazos, sin quererlo soltar, no querían hablar de sus vidas, no querían recordar sus ausencias, solo querían que ese momento nunca terminara.
Terminó de vestirse y se sentó en el sofá. Tocaron a la puerta y pensó <<-¿Quién será->>. Salió a atender y quedó sorprendida...
-Hayate Sama...- Con voz susurrada no pudo contener la emoción que sentía al verlo después de mucho tiempo.
Hayate no ocultó su emoción al verla, que lo primero que hizo fue tomarla y darle un fuerte abrazo.
Jade correspondió a sus brazos, sin quererlo soltar, no querían hablar de sus vidas, no querían recordar sus ausencias, solo querían que ese momento nunca terminara.
...
No sabían qué decirse, ni qué hacer, porque en medio del silencio se podían tener el uno al otro. Su sola presencia bastaba para saciar su deseo de querer estar juntos.
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