sábado, 30 de marzo de 2013

Pintando Fantasias (XL)


Después de un día nublado, la tarde dio espacio para una fuerte lluvia. Ella estaba preparada, sacó su sombrilla y se dispuso a volver a casa, sin embargo una fuerte brisa sacudió su sombrilla a tal punto de estropearla. Quedó totalmente empapada pero no dejó de caminar. Llegó hasta el edificio, con el uniforme y los libros totalmente empapados, agachó la cabeza. No quería ver a nadie, no quería hablar con nadie. Subió al ascensor. 

En su inocencia no había esa alegría que otros niños reflejaban, ella y su soledad eran lo suficiente para subsistir en la escuela. Vivía imaginando cómo sería su vida en un mundo mejor, eso era lo único que la mantenía distraída, no obstante su tristeza y su timidez impedían relacionarse con sus compañeras de clase, incluso prefería estar aislada, así se sentía mejor.

Llegó hasta la entrada de su apartamento, puso los zapatos en el tapete de bienvenida pero al notar que no había nadie pensó -No hay nadie en casa-. 

Hayate estaba haciendo sus tareas, cuando sintió que alguien tocó a la puerta salió a atender -Qué extraño, hoy no esperaba a nadie- pensó -¿Quién podrá ser?-. Abrió la puerta y quedó sorprendido.

-¿Jade? ¿Qué te ha sucedido? Estás toda empapada, tu sombrilla está estropeada y tus libros...-
Miraba a Hayate muy tímidamente, con miedo de hablarle, no sabía qué decir.
-¿Están tus papás en casa?-
Jade negó con la cabeza.
-Ven, pasa, te prestaré una toalla para que te seques-
-Gracias- atinó a decir.
-¿Quieres comer algo? No tengas miedo de decirlo, debes tener hambre luego de un largo día de escuela-
Jade asintió, Hayate seguía sonriente con ella.
-Ven, te serviré unas deliciosas sopas que ha preparado mi mamá-
Se sonrojó y con sus manos ocultaba su rostro.
-No debes sentir pena, esto es algo que me gusta hacer sin esperar nada a cambio. Ven, chiquilla, no tengas miedo de mí-
<<-Hayate quiere ser mi amigo... Tengo mucha hambre... Mamá y papá no están en casa, él me acompañará->>

Sin pensarlo tanto aceptó la comida que él le estaba ofreciendo, se tomó las sopas con muchas ansias y con la toalla secó su cuerpecito empapado. Sin embargo sus libros seguían mojados. Hayate, que sabía lidiar con este tipo de cosas, usó el secador y los dejó a la luz hasta deshumedecerlos.

-Tenías mucha hambre ¿Cierto?-
Jade asintió con la cabeza.
-No te preocupes Jade, por lo visto eres de poco hablar, pero si no te sientes cómoda tranquila, es normal que eso suceda al principio cuando conoces a alguien, pero con el tiempo aprenderás a llevártela bien conmigo- acarició su cabeza antes de reanudar sus actividades para la escuela.

Jade lo observaba muy atenta, Hayate persuadido de aquello le decía:
-Son actividades de mi penúltimo año en la escuela, debo entregar unos ensayos para mañana, pero no te preocupes, soy bueno para redactar, tú tranquila, puedes esperar a que lleguen tus padres-

Al llegar sus padres, le preguntaron:
-¿Dónde estuviste toda la tarde?
-En casa de Hayate, nuestro nuevo vecino-
-Ha de ser el hijo de la señora que recién se mudó hace unas semanas cariño- Dijo su madre- Es un joven muy estudioso y atento ¿Comiste algo?-
-Hayate me dio de su almuerzo-
-Jade cariño, discúlpanos por no dejarte las llaves, íbamos tan atrasados que lo olvidamos ¿Podrías disculparnos?-
-Está bien-
-Bueno, ahora entremos, ordenamos algo para cenar y nos iremos a dormir-
-De acuerdo, mamá-

Jade solo tenía cabeza para pensar nuevamente en las palabras de Hayate y concluir -Hayate quiere ser mi amigo-.

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