-Jade ¿Qué haces aquí?-
-¡Hayate Sama! ¿Acaso olvidaste que hoy es sábado?-
-No ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? Hoy no tenía planes de ninguna clase-
Jade apretó sus costillas, Hayate comprendió a lo que se refería.
-No puedo creer que hayas olvidado nuestra rutina ¿Acaso crees que tus obras se hacen solas?-
-No es eso...-
-¿Entonces? Hayate Sama, deja de holgazanear y vamos a pintar-
<<-¿Acaso olvidó que estuvo ausente por casi tres meses? Precisamente en ese tiempo cambié algunos hábitos->>
-¡Hayate Sama! ¿Me estás escuchando?-
-Claro que lo hago, chiquilla-
-Y no me llames chiquilla, odio que hagas eso-
<<-Lo odias, pero lo amas->>
-¿Dónde están los materiales?-
-Los tengo guardados, hace tiempo no se me ocurre nada que pueda plasmar en la pintura-
-¿Qué has dicho?-
-Lo que escuchaste, chiquilla-
-Si me vuelves a decir así me molestaré contigo-
Hayate la tomó de la cintura, con sus brazos la aprisionó de tal modo que no pudiera soltarse, lentamente se acercó a su oído diciéndole.
-¿Desde cuando odias tanto que te diga chiquilla?-
Jade intentó forcejear, aún sabiendo que sería inútil. Hayate la erizaba de tal forma que ella no quedaba molesta, sino al contrario sentía placer por estar cautiva entre sus brazos.
-Aún no entiendo cómo es que no puedo negarme a tus brazos-
<<-La verdad es que yo tampoco lo entiendo->>
-Solo se que me gusta que así suceda-
-Entiéndelo bien, chiquilla. Sin importar lo que pase, eres importante para mí-
-Hayate Sama, no lo digas, me sonrojas-
<<-Son sus palabras, las que siempre me han ayudado a salir adelante->>
Jade recordaba aquel día cuando por primera vez vio a Hayate subir por el ascensor mientras ella se alistaba para ir a la escuela.
-Buenos días chiquilla ¿Hacia dónde te diriges?-
Jade agachó la mirada. Hayate quedó con ojos de no entender su actitud, sin embargo no le dio mucha importancia y siguió con su rutina.
Era un día soleado, aunque para ella todos los días eran iguales, todos los niños jugando y jugando durante los tiempos de receso. Ella solo se limitaba a sentarse en un rincón y observar a los demás divertirse.
-¿Quieres jugar con nosotras?- Le preguntó una de sus compañeras.
-No, gracias, estoy bien aquí- Respondió ella sin ningún perjuicio.
<<-¿Quién será ese chico que me saludó en el ascensor?->> Se preguntaba.
Al volver a casa, subió por el ascensor y volvió a encontrarse con él por casualidad. Él la miró y le sonrió, ella se sonrojó y volvió a agachar la mirada.
-¿Por qué te asustas? yo no muerdo- Le dijo sonrientemente- Dime ¿Cómo te llamas?-
-Jade- Respondió a secas, con voz cabizbaja.
-¿Por qué tan triste?-
Jade no dijo nada.
-¿Cuántos años tienes?-
-10-
-¿Te sientes incómoda porque te hablo?-
Jade negó con la cabeza.
-Bueno Jade, se que no me conoces y por eso te sientes extraña cuando te hablo, mi nombre es Hayate, tengo 15 años y soy tu nuevo vecino. Cualquier cosa que necesites a la orden, tienes un amigo más, si lo deseas-
Jade lo miró, intentando sonreír. El ascensor llegó a su destino. Ella caminó rápidamente hasta llegar a su apartamento, él la miró y le sonrió desde lejos, Jade hizo lo mismo pero con una tímida sonrisa. Entró y se encerró en su habitación.
<<-Hayate quiere ser mi amigo->> Pensaba.


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