Un deleite extremo, eso estoy viviendo,
Sí, me gusta, no puedo negarlo,
Acariciar su cuerpo ante el riesgo de ser visto,
Veo el disfrute en sus ojos.
Sus duros extremos, su rostro de placer,
Todo parece estimularle,
Más lejos no puedo acceder.
Mórbido estoy debajo,
Sus manos quiero tener,
Expulsando instintos bajos,
Que hacen la decencia perder.
-Hayate, hubiese querido que vinieras ¿Qué te sucedió?-
-Solo hubo falta de comunicación, me he quedado esperando su señal para poder acceder-
-Lo deseaba con tantas ansias, mi guapo-
-Lo siento Sara, recuerde que esto aún es nuevo para mí-
-Sí, pero he de reconocer que ya te has ido soltando conmigo-
-Esperemos otra oportunidad para poder concebir nuestro acto-
-No te preocupes, que así será. Sin embargo, quiero darte algo-
-¿Qué?-
Tomó su mano y la llevó hasta su pecho, abrió un espacio en su blusa dando camino a la mano de Hayate para que tocara su seno. El sentir su palpar aceleró su respiración, bajo el riesgo de ser cachado por su hija menor. En ese momento todas sus inhibiciones quedaron expuestas, entregados a un placer lleno de riesgos. Él no podía controlar su rigidez, que por momentos sacaba su mano y esperaba tener otra oportunidad. Sara, quien se encontraba a cien, había logrado su segunda instancia a su fantasía dispuesta a satisfacer.
-¿Sabes qué es lo que más me excita?-
Hayate la miró en señal de duda.
-El sentir que alguien nos puede ver me causa mayor placer-
-Le recuerdo que su hija está a pocos metros de nosotros-
-Tranquilo, ella no se dará cuenta-
Cada vez que él tocaba su pecho ella se sumía en un éxtasis que solamente él sabía darle. Juntos tocaban un fondo donde el peligro iba aumentando cada vez más, la decencia se iba perdiendo y sus instintos se hacían cada vez más bajos...
<<-No importa con quién estés, no importa dónde estés, ni qué estés haciendo. Solo se que pienso en ti, mi chiquilla, Jade->>


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