-Al fin ¿No vas a decir nada?-
-Pienso que no es el momento adecuado para llegar a eso que usted desea-
-¿Por qué te niegas?-
-Solo puedo decirle que no me siento listo para dar un paso como este, recuerde que usted está casada-
-Pero no por eso debes pensar que debo privarme de mis necesidades como mujer. Hayate, las mujeres no somos lo que tú piensas, así como podemos ser dulces y tiernas, también somos perversas. Nosotras hacemos cosas que tú ni te imaginas que haríamos. Mírate, estás temblando, todo indica que te mueres por llegar más allá-
Y en su mente, su más grande obsesión le inhibía proceder a probar aquel pecado. Sin embargo, su resistencia era cada vez menor. Poco a poco se entregaba a las puertas del deseo de una Sara coqueta.
...
Estaba impaciente por el paso que pronto iba a dar, apenas pudo llegar y tocar a la puerta, pero ya ella la estaba esperando. Abrió y la hizo pasar.
-Jade, sabía que no te negarías a venir. Tu curiosidad es increíble-
-Solo lo hago por Hayate Sama-
-Hayate Sama... ¿Por qué no dejas de hablar de él?-
La tomó de los brazos y la recostó contra la pared, subió le su falda hasta encontrar su calada debilidad mientras la respiración se le hacía más profunda.
-Mercedes, detente, aquí no-
-Jade, por favor, déjate de estupideces ¿Por qué negarte a algo que estás disfrutando?-
-Ha... Ha... Hayate Sama... Lo siento-
-Hayate Sama disfrutaría verte haciendo estas cosas conmigo, créeme-
Poco a poco, Jade se entregaba a la lujuria mientras exploraba su sexualidad, llegando a límites que jamás creyó cruzar.


0 comentarios:
Publicar un comentario