Una ducha bastaba para frenar el fuerte calor que agobiaba su cuerpo, agua fría y jabones con mentol daban la combinación perfecta para un baño refrescante. Tocaron a la puerta.
Hayate salió del baño para atender el llamado y allí estaba ella, quien al verlo entoallado sus ojos brillaron.
-Sara...-
-Hayate, cómo estás de...- Llevó su mano a la cara intentando tapar sus ojos, dejando así entrever su ojo derecho que no se despegaba de su cuerpo semidesnudo y en su dedo enseñaba el anillo de bodas que cargaba con sigo- Lo siento, no sabía que estabas bañándote-
-Descuide, iré a vestirme-
-Tengo un poco de sed ¿No te molesta que entre a la cocina por un poco de agua?-
-Descuide, iré a buscársela-
Camino a la cocina, se ajustó la toalla y dispuso se a servirle un vaso con agua fría.
-Respóndeme algo Hayate ¿Estás solo?-
-Sí ¿Por qué?-
Sara sonrió y le guiñó el ojo en señal de erotismo desenfrenado, Hayate quedó atónito.
-¿Qué tienes para decir? ¿Por qué tan callado?-
Hayate, quien muy en el fondo no podía resistirse, sabía que no era el momento adecuado para dicha situación, lo cual con un poco de cordura, supo manejar, por segunda vez, la seducción de una Sara que estaba dispuesta a llegar lejos con tal de conseguir satisfacer sus fantasías.
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