Espacio/tiempo indescriptibles, como un sueño sin principio ni final, yo estaba en mi habitación. De repente, ella llegó; se me hizo extraño ya que es poco lo bien que solíamos llevarnos, sin embargo su forma de ser había cambiado mucho así como también la mía.
Entró sin mediar palabra y otras que no recuerdo ahora, solo recuerdo una pregunta que le hice -¿Me puedes hacer el favor?- Ella accedió sin ningún remordimiento, me dijo -Eso no es nada del otro mundo-. El coito dio un salto hacia el futuro, una habitación oscura, una mujer vestida y un abrazo de agradecimiento por su disposición, esperando (quizá) una próxima reunión.


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