Empuñaba una taza de gengibre y panela, sentado frente a un computador y con su mirada perdida entre los recuerdos de aquel secreto que por tantos años guardó, se dispuso a escribirle entonces...
Hola,
Se que ha pasado mucho tiempo desde que, hace casi 5 años, nos despedimos. Pese a que seguimos en contacto durante un tiempo, el mismo destino se encargó de mantenernos alejados ¿recuerdas aquel chico que escribía lindas poesías? Ese que una vez te regaló un cigarrillo sabor a canela, cuando aún estabas en la escuela, que solía cortarse y atravesarse agujas en la piel. Ese con quien compartiste momentos, que te contaba su vida, sus problemas. Quien más de una vez caminó contigo las calles de la 47 mientras intercambiaban palabras. Ese chico con quien muchas veces soportaste aguaceros y hasta en alguna ocasión el fuerte olor a cigarrillo que solía fumar a medio día cada vez que salían de clases...
Quiero que sepas que ese chico, de ideas locas y fuera de lo común, ese a quien alguna vez admiraste y que durante muchos años no supiste de su vida, soy yo...
Que luego de muchas caídas sigo en la lucha, intentando salir adelante, sigo escribiendo en mi día a día, solo que ahora afronto la realidad con cabeza fría y con las ganas de seguir hasta llegar a la cima. Ese chico por el cual muchas veces quisiste que luchara por ti, pero que nunca se daba cuenta (y sigo sin hacerlo)... Ese corazón dulce y tierno, ya hoy ha madurado aunque no ha dejado de ser dulce.
Muchas veces intentaste acercarte a mí, pero el destino nos tenía preparados caminos distintos en el que cada uno se iría puliendo de forma díferente y única. Hoy soy yo quien te recuerda, y te extraña... De una manera casi inimaginable... Nunca he podido decirte cuánto me importas, pero si por alguna razón llegaras a leer esto, sabrás lo mucho que le haces falta a mi vida...
Lo poco que se de ti es que sigues en tu tema de chef de cocina, de lo cual espero y seas la mejor. También se que te apasiona la fotografía, ojala algún día podamos reencontrarnos y reponer estos años perdidos...
¿Sabes? Creo haberte visto hace unas semanas, vestida de jeans, polera azul y patines, llevabas el cabello suelto. Quise correr hacia ti, pero en un instante desapareciste de mi vista a tal punto de solamente ver cómo te perdías entre las casas que rodeaban la avenida Olaya Herrera...
Pao, te extraño.
Al terminar la carta, cerró su laptop, encendió un cigarro mientras pensaba en cómo hacer para encontrar a aquella amiga a quien no veía hacía muchos años...
Hola,
Se que ha pasado mucho tiempo desde que, hace casi 5 años, nos despedimos. Pese a que seguimos en contacto durante un tiempo, el mismo destino se encargó de mantenernos alejados ¿recuerdas aquel chico que escribía lindas poesías? Ese que una vez te regaló un cigarrillo sabor a canela, cuando aún estabas en la escuela, que solía cortarse y atravesarse agujas en la piel. Ese con quien compartiste momentos, que te contaba su vida, sus problemas. Quien más de una vez caminó contigo las calles de la 47 mientras intercambiaban palabras. Ese chico con quien muchas veces soportaste aguaceros y hasta en alguna ocasión el fuerte olor a cigarrillo que solía fumar a medio día cada vez que salían de clases...
Quiero que sepas que ese chico, de ideas locas y fuera de lo común, ese a quien alguna vez admiraste y que durante muchos años no supiste de su vida, soy yo...
Que luego de muchas caídas sigo en la lucha, intentando salir adelante, sigo escribiendo en mi día a día, solo que ahora afronto la realidad con cabeza fría y con las ganas de seguir hasta llegar a la cima. Ese chico por el cual muchas veces quisiste que luchara por ti, pero que nunca se daba cuenta (y sigo sin hacerlo)... Ese corazón dulce y tierno, ya hoy ha madurado aunque no ha dejado de ser dulce.
Muchas veces intentaste acercarte a mí, pero el destino nos tenía preparados caminos distintos en el que cada uno se iría puliendo de forma díferente y única. Hoy soy yo quien te recuerda, y te extraña... De una manera casi inimaginable... Nunca he podido decirte cuánto me importas, pero si por alguna razón llegaras a leer esto, sabrás lo mucho que le haces falta a mi vida...
Lo poco que se de ti es que sigues en tu tema de chef de cocina, de lo cual espero y seas la mejor. También se que te apasiona la fotografía, ojala algún día podamos reencontrarnos y reponer estos años perdidos...
¿Sabes? Creo haberte visto hace unas semanas, vestida de jeans, polera azul y patines, llevabas el cabello suelto. Quise correr hacia ti, pero en un instante desapareciste de mi vista a tal punto de solamente ver cómo te perdías entre las casas que rodeaban la avenida Olaya Herrera...
Pao, te extraño.
Al terminar la carta, cerró su laptop, encendió un cigarro mientras pensaba en cómo hacer para encontrar a aquella amiga a quien no veía hacía muchos años...


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