Perdido entre el espacio y tiempo, sin recordar mucho de mí, entré a
aquel templo, todo se veía oscuro y gris. Toda esa gente me parecía
conocida, más ninguno parecía acordarse de mí. Seguí caminando hasta
tropezar con dos mujeres, ellas sí parecían conocerme, una de ellas fue
la que rompió el hielo diciendo "te estábamos esperando". La otra
parecía que no hablaba, pero al ver su rostro descubrí a la mujer más
hermosa que mis ojos nunca antes vieron; sus ondas negras hacían juego
con el azul marino de sus ojos, que era lo único que tenía color en
aquel templo. Le dije "qué hermosos ojos" pero ella pareció disgustarse,
su amiga comentaba que ella odiaba esos elogios, y más provieniendo de
un hombre. Volví a acercarme a ella, y volvió a sonreir, intercambiamos
palabras antes de que despertara de un sueño profundo.
#UnAñoMás: Sombra del Pasado (Día de la Bandera)
Hace 8 años


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