Era el cumpleaños número 11 de Jade, sus padres que por lo general no pasaban en casa, le habían encargado a Hayate su cuidado, el cual consistía en comprarle a Jade lo que quisiera ya que le habían dejado una buena suma de dinero para hacerlo.
Jade había pasado un buen día en la escuela, desde hacía varios meses venía mejorando su sociabilidad, era más sonriente y aportaba mucho a su grupo de estudio. Sus maestros pudieron notar dicho cambio para lo cual, entre ellos y algunos de sus compañeros de clase, le organizaron una pequeña fiesta sorpresa en su salón.
Al terminar, volvía nuevamente a su rutina habitual. Solo algo cambiaba en su día de cumpleaños.
<<-Hayate prometió venirme a buscar->>.
...
Su melancólica mirada lo decía todo, no se encontraba muy convencida de estar en aquel lugar, ni siquiera lo había visto partir pero sabía que lo extrañaba. Jade recordaba los cambios sufridos por Hayate durante los años que pasó inolvidables momentos a su lado, quería volver a revivirlos y no sabía cómo.
<<-Hayate Sama... ¿Qué le ha sucedido? Últimamente actuaba raro pero creo que tiene razón al sentir esa necesidad de salir y recorrer el mundo, encontrarse a sí mismo, su vida tampoco ha sido fácil. A veces me pregunto cómo estará... ¿Será feliz? No puedo negar que he hecho mi vida a mi antojo, se que explorarme a mí misma no ha sido fácil, mucho menos con esto de mi sexualidad. Sin embargo, soy consciente que debo seguir encontrándome a mí misma. Hay muchas cosas que no puedo evitar... Pero si eso me hace sentir bien ¿Entonces cuál es la diferencia?->>
Se debatía a sí misma entre sus recuerdos y las últimas palabras mencionadas por Hayate, antes de partir lejos. De alguna manera lo extrañaba y quería recuperar aunque fuera unos minutos de su rutina sabatina.


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