De nuevo estaba allí, en el mismo lugar y a la misma hora. Sentada en la misma silla de todos los lunes a las 6:00 PM. Sus ojos penetrantes, siempre buscando su mirada, él parece no darse cuenta.
Ella piensa: ¿Acaso es un idiota? No ve que lo estoy mirando.
Sin embargo, mientras ella no está mirando, él la mira. Detalla cada uno de sus movimientos, mira sus ojos, sus manos, sus gestos, todo. Incluso cuando está tomando apuntes en su agenda de notas. Ya la ha visto escribir, hacer dibujitos, expresar su ansiedad generalizada aunque ella no lo sepa.
Él ya se ha dado cuenta de sus miradas, sabe mucho de ella, pero esta no sabe y él cree estar mal pensando las cosas. Ella vuelve a mirarlo, él la mira, medio sonríe y sigue sentado en su silla.
Ella piensa: ¿Me está tomando del pelo?
Se enoja y se va...
Él, aún sin levantarse de su silla, ve cómo se aleja y para sus adentros dice: Malditos dolores de estómago ¿Cómo hago ahora para ir al baño?


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