lunes, 25 de febrero de 2013

Pintando Fantasias (XIV)


-No me digas "señora", no me gusta que me llamen así, solamente dime Sara-
-Me va a costar un poco asimilarlo-

Hayate quedó totalmente extrañado con aquellas palabras, si bien podía sospechar del cierto interés que Sara (su jefa) tenía hacia él, prefería hacer una omisión a dicha situación. No sin antes hablar de temas fuertes con ella.

-La verdad no se por qué hablo este tipo de cosas con usted, pero me siento cómodo haciéndolo-
-Ay Hayate, hoy en día este tipo de temas son muy normales entre los chicos de tu edad, no deberías sentirte mal por ello-
-A pesar de todo, cada vez que hablo de esto no dejo de sentirme culpable-
-¿Tu mamá y tú nunca hablaron de esto?-
-Mi familia es ultraconservadora, es difícil que se toquen estos temas. Sin embargo yo salí siendo el diferente en todos ellos-
-Eso está bien, de igual forma sabes que conmigo puedes hablar de este y otros temas-

Hayate sintió que se quitaba un peso de encima, le hizo volver a casa más tranquilo y con mayor proyección sobre su situación sentimental. 

Al llegar, encontró a Jade almorzando en su comedor.

-¿Qué haces aquí?-
-A mamá y papá se les olvidó dejar la llave, creo que me quedaré hoy contigo-
<<-Hace tiempo que no pasaba esto->> -Iré a dormir-.

Jade sonrió, pero no era esa sonrisa típica en ella, su significado iba más allá de una manía cosechada a lo largo de los años.  Hayate entró a su habitación, se quedó en boxers negros y torso blanco, se acostó boca arriba y cerro sus ojos. Jade se acostó a su lado. Al sentir su presencia, supo bien lo que sucedería.

-Hayate Sama ¿Me abrazas?-
-Jade...-

Sin siquiera terminar su respuesta, postró su coxis sobre la ingle de Hayate mientras poco a poco se iba moviendo. Él se percató de sus movimientos pero ya era demasiado tarde, la rigidez era tal que al sentir esto, Jade comenzó a tocarse.

El juego consistía en lo siguiente, Jade se acostaba al lado de Hayate, iniciaba el juego de roces con su ingle, luego de sentir su erección ella se tocaba. Hayate procuraba no participar de aquel ritual, pero ella misma era quien le hacía liberar dicha carga con sus manos.

Sin embargo, esa tarde, Hayate, tras su conversación con Sara, decidió a atreverse a más. Jade se sorprendió al sentir sus manos apretar fuertemente su busto, mientras ella no dejaba de tocarse a sí misma. Hayate bajó una de sus manos hacia su bragadura, le fascinaba estimular esa zona sin cotejo alguno. Ella, quien no salía del asombro, empezó a sentir unas fuertes contracciones en sus muslos, no entendía la actitud de Hayate, sin embargo no quería reprocharle.

-Hayate Sama ¿Qué haces?-
-No me preguntes, solo quiero creer que es un sueño-
-Por favor, detente-
-¿Lo dices después de haberlo disfrutado?-
-No digas esas cosas, este no es mi juego-
-Bien lo has dicho, creo que por hoy he cambiado las condiciones-
-Hayate Sama...- una idea pasó por su mente.-En vista que no te detendrás, entonces te va a gustar esto-
Con sus manos daba masajes a su virilidad, Hayate se detuvo por un momento, esto dio pie a los quejidos de Jade. Pronto, el éxtasis se apoderó de sus cuerpos, envolviéndolos en un fuerte abrazo. La dopamina sacó una sonrisa de sus labios, que por poco se juntan.

-Aún no, Jade-
-No seas tonto, que eso lo se-
Hayate besa su frente.

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