Como todos los sábados, se sentó a esperar a su vecina Jade, se estaba tardando más tiempo de lo usual, cosa que lo tenía completamente extrañado. -¿Qué le habrá pasado?- Pensó.
<<-Hace días que no la veo, es extraño en ella. Pero no me extrañaría que estuviera con sus amigos, es bueno que ella salga y distraiga la mente. Es posible que ya mi rutina le aburra->>.
Sin embargo, él que la conocía tan bien, sabía que no se iba a ausentar sin razón alguna. Armándose de valor, fue a buscarla a su casa, quería salir de esa duda que tanto lo agobiaba, él en el fondo tenía miedo de perder a aquella niña que hacía años atrás había cuidado como a una hermanita, y que con el paso del tiempo su naturaleza fue evolucionando con sus sentimientos.
Tocó a la puerta pero nadie respondió, estuvo así algún tiempo hasta que recordó que sus padres siempre guardaban una copia de la llave bajo el tapete de bienvenida. La tomó en sus manos y abrió la puerta.
Al entrar no vio movimiento alguno, salvo un plato de comida servido en la mesa, los libros de Jade tirados en el sofá, un par de zapatos escolares y un pasillo vacío. Siguió de largo y halló a Jade en su habitación, de top azul y ropa interior fucsia, con el cabello desarreglado y la cabeza agachada.
-Jade ¿Te encuentras bien?-
Al levantar la cabeza vio sus ojos llenos de lágrimas, le partía el alma verla en ese estado.
-¿Qué te ha sucedido? ¿Por qué estás llorando de esa manera?-
Jade, sin responderle, dio la vuelta y volvió a agachar la cabeza.
-Oye, oye, oye, espera, no te pongas así-
-Déjame en paz, no quiero hablar con nadie-
-Jade, me extraña que te portes así conmigo, tu sabes que siempre he estado a tu lado en momentos como estos-
-Tú no entiendes la situación-
-¿Acaso yo tengo algo que ver con esto?-
No respondió.
Hayate imaginó cosas que pudo haberle dicho, sin concluir qué hizo que le causó mucho resentimiento. Extendió su mano para acariciarla, pero ella se portaba reacia ante sus acciones.
-No me toques por favor, déjame sola-
-No me iré de aquí hasta no saber por qué estás así-
Usando la fuerza, la atrapó con sus brazos.
-Suéltame por favor, suéltame o voy a gritar-
-¿Vas a gritar? No lo creo, Jade te conozco muy bien. Se que deseas mi abrazo, tu voz entrecortada lo dice todo-
Aunque forcejeaba con sus brazos, el instinto poco a poco fue correspondiendo, escondió la cabeza en su pecho y se dejó abrazar por su amado mientras sus lágrimas le empapaban el torso.
-Hayate Sama...-
-No digas nada, solo déjate llevar, no importa lo que te haya sucedido, lo importante es que yo estoy contigo-
Y en su mente:
<<-Hayate Sama, tengo miedo de perderte->>


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