viernes, 17 de agosto de 2012

Hombre en el estro


Persuadido por aquellos olores (una mezcla de perfumes y sudor femenino), a punto de la excitación, sabía que debía salir de ese lugar. Estaba lelo ante aquella dama, que con sus movimientos coquetos logró sacarlo de quicio, él no sabía si lo hacía consciente o inconscientemente pero ahí tenía puesta su mirada y todos sus sentidos a merced de los más bajos pensamientos. Sin mediar palabras fue corriendo a su habitación en busca de la autosatisfación.

0 comentarios: