Sobre el muelle yacía mirando el amanecer,
Hacía mucho frío por la lluvia que se aproximaba,
Las fuertes brisas me hicieron regresar,
No tenía ninguna otra opción.
En mi caminar al verla sentada sentí curiosidad,
Verle tan solitaria y sus ojos llenos de lágrimas,
Le pregunté ¿Por qué has de llorar?,
Más no me respondió.
Hizo una pausa y se levantó,
Extendió sus brazos y me atrapó,
Lloró desconsoladamente hasta calmarse,
Luego nos fuimos a caminar.
Largas horas fueron como minutos,
Disfrutábamos de aquel momento,
La brisa se llevó nuestros problemas,
La lluvia mojó nuestros deseos.
Un beso de sus labios recibí,
El calor en nuestros cuerpos aumentó,
Pasión entre sábanas concebimos,
Más mi cuerpo de un sueño despertó.


0 comentarios:
Publicar un comentario