Sus cuerpos se movían al ritmo del alcohol, ella se encontraba atrapada bajo sus brazos, estaba sometida al toqueteo y los lametones que aquel hombre, menor que ella, le daba. Su cuerpo sudoroso vino acompañado de fuertes gemidos, no había vuelta atrás, no hubo palabras intermediarias, no hubo permisos, sin embargo eso ya no importaba. Dispuesta a seguir con el juego se acostó sobre la cama y dispuso su monte de venus para él. Enredados entre sábanas, con él a punto de llegar al clímax, ella se percató de aquella jugada, armada de valor, inclinó sus caderas y con sus piernas se aferró a su espalda sin dejarlo salir. Estaba en sus días más fértiles, no quería dejar escapar aquella oportunidad. Al sentir la erupción de aquel volcán supo que ya no tenía vuelta atrás, fue su última carta para conseguir "un buen partido"...
#UnAñoMás: Sombra del Pasado (Día de la Bandera)
Hace 8 años


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